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El agua gracias a sus propiedades físicas, contribuye a que los ejercicios que se practican en ella son mas eficaces que los ejercicios practicados en otro medio. El efecto de empuje ascendente del agua, opuesto a la gravedad, es beneficioso en el tratamiento de la debilidad muscular. La flotabilidad en el agua puede tener una función de soporte cuando se mueve el miembro paralelamente a la superficie del agua. El agua ejerce una presión sobre el cuerpo, igual en todos los puntos si el cuerpo esta inmóvil, que aumenta de manera directamente proporcional a la profundidad. El perro siente esta presión al introducirse en la piscina, la respiración entonces resulta menos fácil. Uno de los factores que se debe tener en cuenta es el miedo al agua que pueden sentir los perros, particularmente en una zona profunda y si el perro nada por primera vez. La persona responsable puede sostener a los animales pequeños, por lo menos durante las primeras sesiones. Los ejercicios en el agua, caliente o fría, presentan pocos inconvenientes. Estos ejercicios alivian el dolor, relajan al animal y hacen desaparecer los espasmos musculares. Cuando el dolor no es demasiado intenso, el perro puede desplazarse fácilmente, realizando un esfuerzo mínimo, gracias a la disminución del efecto de la gravedad, los músculos normales o paralizados aumentan fácilmente el grado de movilidad de las articulaciones sobre las que actúan.
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